lunes, 24 de abril de 2017

Algunos apuntes sobre “la política” en Rancière

En estas líneas se pretende hacer una revisión de algunas de las definiciones que atañen a la política como objeto de estudio de la filosofía y que nutren buena parte del planteamiento de Jacques Rancière, más como una constatación terminológica que como una reflexión a profundidad del amplio desarrollo de “filosofía política” que se puede encontrar en su obra.
Usualmente la política ha sido descrita en términos de relaciones de poder pero Rancière propone una re-significación de este esquema para plantear que la política se ocupa adicional y principalmente de las relaciones entre “mundos”. Una forma de interpretarlo es que,  según el autor, allí puede estar la razón de ser de la misma filosofía.
En este orden, en El Tiempo de la Igualdad, el filósofo francés podría estar afirmando que lo que él señala como “la política”, es la “pregunta inaugural de la filosofía” como si esta tuviese en su núcleo esencial el germen de aquella. Esto queda en evidencia cuando propone que la filosofía elucubra sobre quiénes tienen derecho a pensar. [1]
En la obra de Rancière se pueden encontrar diversos recursos que le sirven al él para ilustrar sus planteamientos y para empezar resulta útil recordar un pasaje en el que deja en evidencia una interacción entre dos “mundos”[2] que en potencia pudo ser relevante para la política.
Esta arenga épica y efectiva, por cierto, para defender el estatuto de los escitas ante sus esclavos, según el relato histórico de Heródoto, es traída a cuento por Rancière en El desacuerdo para dramatizar una imagen del relacionamiento entre quienes buscaban ser contados, tener “voz” y quienes, amparados en argumentos de total desconocimiento de la existencia de la contraparte, consideraban que “los otros” pertenecían a un conjunto de seres que por arraigada tradición o al menos estratégicamente, debían ser sustraídos de la denominación de humanos y ser relegados a una categoría asimilable a la de las cosas.
“Soy de la opinión de que dejemos aquí nuestras lanzas y nuestros arcos y que los abordemos llevando en las manos el látigo con que azuzamos a nuestros caballos. Hasta aquí, ellos nos veían armados e imaginaban que eran nuestros pares y de igual nacimiento. Pero cuando nos vean con látigos en vez de armas, sabrán que son nuestros esclavos y, al comprenderlo, se rendirán.” [3]
Esta y tantas otras interacciones entre “mundos” son relevantes en potencia para la política porque, aunque los dominantes en esa ocasión salieron airosos a través de una táctica semiótica de manipulación (“látigos en vez de armas”), hubo una fricción entre “mundos” opuestos y en ella pudo estar el germen del nacimiento de nuevas ontologías que posteriormente y “por retroacción” [4] reconfigurarían un nuevo reparto de lo sensible.
Los esclavos, estos o los de cualquier época, lograron con sangre el reconteo hasta el punto de recibir la emancipación ya fuera de manera individual o por el cambio en las leyes que abolían la propiedad de seres humanos e instauraban una igualdad material con sus amos.
La escena citada logra ser muy valiosa si se revisa desde la confrontación que hubo entre dos “mundos” porque lo que planteó el líder de los escitas fue una estrategia para que el eventual rompimiento de la frontera entre dos mundos no ocurriera gracias a que los oprimidos se encontraron de frente con el mundo que, al menos en apariencia, no los consideraba humanos y no les otorgaba la entidad para ser oponentes en una batalla.
También el relato deja una enseñanza para quienes buscan ser contados y es que los poderosos o los dueños del mundo dominante, acudirán incluso a la semiótica para cuidar sus bienes comunes y será labor de quienes buscan ser contados la de detectar esos momentos de quiebre en que sin más violencia o agresividad, con solo actuar como iguales ante los opresores, estos tendrán que soltar los látigos y darles la legitimidad de oponentes y de esta manera lograr que haya reconocimiento del otro mundo.
Es así como, al igual que los escitas contra sus esclavos, los patricios a propósito de los plebeyos afirmaban con amaño y seguramente los más fanáticos lo hacían con pleno convencimiento, que estos no hablaban y llegaban a defender el sinsentido de llamar gruñido a la voz de los plebeyos, aunque evidentemente lograran entender, porque lo que decían era articulado, en su mismo idioma e incluso podía estar adornado con su mismo acento. [5]
Debe quedar claro que el meollo en este tema no es un simple asunto de traducción o de establecimiento de códigos comunes entre quienes no podrían tener comunicación porque unos, los no contados, no deberían hablar y los otros solo podrían percibir sus ruidos. El “problema no es entenderse entre gente que habla, en sentido propio o figurado, “lenguas diferentes”, como tampoco remediar “fallos de lenguaje” mediante la invención de lenguajes nuevos. Es saber si los sujetos que se hacen contar en la interlocución “son” o “no son”, si hablan o si hacen ruido.” [6]
En gracia de discusión, el amo podría afirmar que entiende lo que dice el esclavo y esto no sería suficiente para que, de manera oficial, ello fuera considerado como la expresión de un humano, sino que seguiría siendo el ruido o el gruñido de un ser que todavía no debe ser tenido en cuenta en el conteo de la comunidad.
La negación sistemática de la voz y de la inteligencia de un grupo es una decisión que se toma para proteger los bienes comunes y las ganancias individuales de la casta, clase o grupo dominantes. La política llega con el planteamiento de enfrentar mundos o al menos de abrir rendijas para que por una de ellas se cuele un mundo en otro. El éxito de la política será, pues, lograr el conflicto de esos dos mundos y la posterior caducidad de las fronteras que había entre ellos.
Pareciendo suficiente esta parte introductoria en la que se establece la concepción fundante de la política en Rancière, resulta crítico abordar la dicotomía que estructura el autor a lo largo de toda su obra, entre “policía” y política”, ejercicio semántico e intelectual que representa una gran utilidad al momento de analizar los contextos donde ocurren repartos de lo sensible.
Se podría decir que buena parte de lo que actualmente se reconoce como política en el lenguaje común es lo que en este contexto entendemos como policía. El tejemaneje del acceso al poder a través de ciertos mecanismos de elección u otros métodos o los nombramientos en altas posiciones de gobierno no podrían ser considerados como política ya que allí se tramita lo que ocurre regularmente en un mundo establecido y no necesariamente ello busca reconteos o desdibujar fronteras.
Por su lado, la política aparece cuando los que antes no deberían verse, contarse, expresarse, logran, de manera sublime y exponencial, que el reconteo deba hacerse a pesar del antiguo establecimiento que se reconfigura gracias a la política y a sus victorias.
A manera de pregunta, Françoise Noudelmann, en una entrevista que le hace al filósofo que nos ocupa, sintetiza magistralmente los dos conceptos de la siguiente manera: “Usted distingue la «policía», ejercicio del poder y gestión de los intereses y de los lugares, de la «política», ruptura de un orden sensible e introducción de algo inconmensurable en el seno de la comunidad.” [7]
Cuando se hace un primer acercamiento a los dos conceptos, el lector desprevenido puede caer en un error común [8] que consiste en creer que Ranciére implementa esta bifurcación conceptual con el ánimo de hacer una especie de altar a lo que llama la “política” y lo que él mismo define como “policía. Esta inquietud queda dilucidada cuando explica que “el término «policía» no es peyorativo. También hay luchas en ese terreno. Hay conflicto político cuando la lucha por los derechos o por una u otra categoría de bienes se une con la afirmación de una capacidad para juzgar o decidir sobre asuntos comunes.” [9]
La utilidad de separar lo político de lo policivo recae principalmente en que los aspectos más procedimentales y los que comprenden el reparto de lo sensible sin que ello implique cuestionarse sobre quiénes pueden asumir la gerencia de lo público, definitivamente se subsumen en la definición de “policía” y por el otro lado, la “cuestión de la política empieza en el momento en el que se trata del estatuto del sujeto que es apto para ocuparse de la comunidad” [10]
En una de las entrevistas que le hacen a Rancière en el mencionado libro, se puede encontrar un concepto incendiario, aunque no sea esa su intención: “la política es un asunto de apariencia, un asunto de constitución de escenas comunes, y no un asunto consistente en gobernar los intereses comunes.” [11] Al definir la política como un asunto de apariencia, en buena medida, se puede prescindir de las autorizaciones jurídicas y policivas para que se acepten nuevas y diversas subjetivaciones [12]; será suficiente con que la nueva realidad sea asumida como cierta sostenidamente y de manera relevante, ello es, desdibujando fronteras y atribuyendo voz y razón a quienes no la tenían. [13]
Resulta pues que la política puede tener victorias en cuanto a desdibujar fronteras entre mundos y lograr nuevas subjetivaciones sin que ellas estén adoptadas oficialmente por cualquiera de las formas de objetivar la vida en comunidad que generalmente son los códigos jurídicos que, por cierto, siempre van un paso atrás de los avances que se logran en “las apariencias”; estas, incluso siendo contrarias a la Ley, son aceptadas porque empieza a haber un acuerdo en cuanto a su inclusión en los conteos sin que necesariamente la aritmética logre dar una explicación satisfactoria a este fenómeno.
Debido a lo anterior, en ocasiones, quienes se especializan en realizar o validar los conteos de las comunidades, no logran con las simples sumas y restas encontrar una lógica satisfactoria para entregar respuestas inteligentes. Lo que ocurre es que la racionalidad de la política atiende a un esquema de pensamiento novedoso, por decir lo menos, para “El Establecimiento”.
Explica Rancière que “Lo inconmensurable que funda la política no se identifica, por lo tanto, con ninguna “irracionalidad”[14] y amplía esta elucubración cuando afirma que el “camino del bien pasa por la sustitución de la aritmética de los tenderos y los pleitistas por una matemática de los inconmensurables.” [15]
Como constatación final, viene al caso revisar la concepción que Rancière tiene sobre los oprimidos o sobre los no contados porque en diversas corrientes han sido descritos como masas de seres que no han caído en cuenta sobre la dominación a la que se encuentran sometidos y que no comprenden esta estructura de dominación. “Para el marxismo estructuralista, los explotados no tienen conciencia de su condición y por ello necesitan de una ciencia que les haga ver lo que se les oculta. Rancière se distanció de este juicio, pues el archivo le enseñó lo contrario: entre los trabajadores existía una conciencia aguda de la dominación, conciencia que algunas veces logró transformarse en revuelta y otras se trocó en melancolía.” [16]
Rancière reacciona a este planteamiento paternalista y plantea la existencia de un proletariado consciente de su dominación. Definitivamente esta concepción de los explotados contiene la génesis de una clase obrera que se puede relacionar sin mayores ambages con los dueños de los medios de producción ya que confía en el carácter reflexivo del ser humano que será capaz de hacerse contar incluso sin la ayuda de los intelectuales o los científicos del comunismo.
En el libro que relata y critica las enseñanzas que le dejara Althusser, el filósofo francés refuerza su planteamiento de fuerte desdén por la idea según la cual los pobres necesitan ser despertados por los sabios para perseguir subjetivaciones políticas de la siguiente forma: “La sociología del desconocimiento, la teoría del «espectáculo» y las múltiples formas de crítica a la sociedad de consumo y de comunicación comparten con el althusserismo las idea de que los dominados son dominados porque ignoran las leyes de la dominación. Esta visión simplista, primero, ofrece a quienes la adoptan la exaltante tarea de aportar su ciencia a las masas enceguecidas. Más adelante, se transforman en un puro pensamiento del resentimiento, que declara la incapacidad de los ignorantes para curarse de sus ilusiones, por ende, la incapacidad de las masas para alguna vez hacerse cargo de su propio destino.” [17]
Precisamente en El Maestro Ignorante, el autor propone la “emancipación intelectual” como medio para acceder al conocimiento sin la intermediación de un explicador, de un embrutecedor. El proletariado o cualquiera que sea el mundo que quiere hacerse contar es consciente de la dominación y tiene la suficiente capacidad para estructurar el planteamiento político que logrará las diferentes subjetivaciones políticas necesarias para ello. Todo esto es posible sin que sea necesaria la iluminación “creativa” de los expertos de la política que se podrían renombrar como embrutecedores políticos.
Para terminar y luego de pasar por algunos de los términos medulares del planteamiento político de Rancière cabe dejar una reflexión abierta, si se quiere. Pareciera que todavía y luego de logros sociales como los de las revoluciones modernas, resulta vital y necesaria la “política” como vehículo de generación de nuevas subjetivaciones y de reconteos, pero ellos se ven muchas veces confundidos con asuntos policiales que, aunque determinantes, no están cuestionando en debida forma los estatus creados.
Sería iluso pensar que la política terminó su labor porque ha tenido muchos éxitos. La realidad es a tal grado de dinámica que la política estará presente y lista a lidiar con las nuevas y antiguas conversaciones entre mundos que todavía, según algunos, no deberían relacionarse.



[1] “Experiencia única: frente a los teóricos utopistas y jóvenes burgueses bienintencionados, que quieren curar sus miserias y promover el trabajo del futuro, esos artesanos vuelven a poner en juego la pregunta inaugural de la filosofía: ¿quién tiene derecho a pensar? ¿Qué señales distinguen a los que han nacido para trabajar con sus manos de los que han nacido para pensar?” Rancière Jacques, Ibídem, Entrevista con Edmond El Maleh, ¡Y peor para los que estén cansados!, Herder, 2011, p. 28.
[2]   “La política no está hecha de relaciones de poder, sino de relaciones de mundos.” Rancière Jacques, El desacuerdo – Política y filosofía, Ediciones Nueva Visión, 1996, p.60
[3] Ibídem, p. 26 y 27.
[4] Rancière Jacques, El Tiempo de la igualdad – Diálogos sobre política y estética, Entrevista con Adrien Arrous y Alexandre Costanzo, Preguntas a Jaques Rancière, Herder, 2011, p. 219
[5] ““Los plebeyos no piden simplemente la satisfacción de sus derechos, sino un tratado, una especie de contrato con los patricios. La posición de los patricios consiste en afirmar que no pueden hacer ningún tratado con los plebeyos, puesto que un tratado implica una palabra y los plebeyos no hablan. Ahí interviene esa estructuración imaginaria de la sociedad que hemos evocado hace un momento: hay seres cuya palabra no es una verdadera palabra; los plebeyos son considerados como gente que no habla realmente; se cree que hablan, pero – dice un patricio – lo que sale de su boca es en realidad una especie de gruñido que expresa hambre o furor, y no un discurso articulado.” Ibídem, Entrevista con Y ves Sintomer, Xenofobia y política, p. 107.
[6] Rancière Jacques, El desacuerdo – Política y filosofía, Ediciones Nueva Visión, 1996, p.69.
[7] Ibídem, Entrevista con Françoise Noudelmann, La comunidad como disentimiento, p. 161 y 162.
[8] El error se puede cometer al hacer una interpretación errada de frases como esta: “Una palabra política es una palabra que posee la capacidad de decidir sobre lo común, no es simplemente la reivindicación de un hacer o la de ejercer un derecho.” Ibídem, Entrevista con Y ves Sintomer, Xenofobia y política, p. 112.
[9] Ibídem, Entrevista con Y ves Sintomer, Xenofobia y política, p. 107.
[10] Ibídem, Entrevista con Jean – Paul Monferran, ¿Es la política solo policía?, p. 123.
[11] Entrevista con Peter Hallward, Política y estética, 184 y 185.
[12] “… una subjetivación es, de entrada, la reconfiguración de un reparto de lo sensible, de una relación entre experiencias sensibles y significaciones, que esa reconfiguración produce –entre otras cosas– ontologías, pero que estas ontologías solo son fundadoras por retroacción.” Ibídem, Entrevista con Adrien Arrous y Alexandre Costanzo, Preguntas a Jaques Rancière, p. 219.
[13] “Ahora bien, la política tal y como yo la entiendo empieza precisamente cuando los que «no pueden» hacer una cosa muestran mediante los hechos mismos que sí pueden.” Ibídem, p. 196.
[14] Rancière Jacques, El desacuerdo – Política y filosofía, Ediciones Nueva Visión, 1996, p.61.
[15] Ibídem, p. 29.
[16] García, Daniel, La noche de los proletarios: UNA POÉTICA DEL SABER PARA UNA HISTORIA POLÍTICA, La Palabra y El Hombre, Revista de la Universidad Veracruzana, Tercera época • número 30 • otoño, 2014, p. 39
[17] Rancière, Jaques, La lección de Althusser, LOM Ediciones, 2013, p.12.

viernes, 17 de marzo de 2017

viernes, 6 de enero de 2017

#VargasLlerasMiserable







La denuncia




"Hola:

Hechos

1.    Hoy se conoció suficientemente sobre el maltrato físico de Germán Vargas Lleras contra su escolta, el Intendente Ahumada en Ciénaga de Oro, ocurrida a mediados de esta semana.
2.    El Vicepresidente admitió hoy el hecho, públicamente, en un evento en Bogotá.

Solicito iniciar proceso disciplinario contra Germán Vargas Lleras, Vicepresidente de la República:

1. Por transgredir los derechos de su escolta como servidor público según el artículo 33 de la Ley 734 que establece los siguiente:
“Derechos. Además de los contemplados en la Constitución, la ley y los reglamentos, son derechos de todo servidor público:
7. Recibir tratamiento cortés con arreglo a los principios básicos de las relaciones humanas.
10. Los derechos consagrados en la Constitución, los tratados internacionales ratificados por el Congreso, las leyes, las ordenanzas, los acuerdos municipales, los reglamentos y manuales de funciones, las convenciones colectivas y los contratos de trabajo.”
Vale decir que la actuación del Vicepresidente transgredió los derechos humanos y los derechos fundamentales del Intendente Ahumada.
2. Por incumplir sus deberes como servidor público según lo dispuesto en el artículo 34 de la misma Ley:
“Deberes. Son deberes de todo servidor público:
1. Cumplir y hacer que se cumplan los deberes contenidos en la Constitución, los tratados de Derecho Internacional Humanitario, los demás ratificados por el Congreso, las leyes, los decretos, las ordenanzas, los acuerdos distritales y municipales, los estatutos de la entidad, los reglamentos y los manuales de funciones, las decisiones judiciales y disciplinarias, las convenciones colectivas, los contratos de trabajo y las órdenes superiores emitidas por funcionario competente.
Los deberes consignados en la Ley 190 de 1995 se integrarán a este código.
 6. Tratar con respeto, imparcialidad y rectitud a las personas con que tenga relación por razón del servicio.
…”

3. Por no acatar las prohibiciones que le impone el artículo 35 de la misma Ley:
Prohibiciones. A todo servidor público le está prohibido:
1. Incumplir los deberes o abusar de los derechos o extralimitar las funciones contenidas en la Constitución, los tratados internacionales ratificados por el Congreso, las leyes, los decretos, las ordenanzas, los acuerdos distritales y municipales, los estatutos de la entidad, los reglamentos y los manuales de funciones, las decisiones judiciales y disciplinarias, las convenciones colectivas y los contratos de trabajo.
2. Imponer a otro servidor público trabajos ajenos a sus funciones o impedirle el cumplimiento de sus deberes.
6. Ejecutar  actos de violencia contra superiores, subalternos o compañeros de trabajo, demás servidores públicos o injuriarlos o calumniarlos.
35. Las demás prohibiciones consagradas en la ley y reglamentos.
gracias
camilo isaza herrera
..."



La solicitud al Presidente y al Director de la Policía




#VargasLlerasMiserable

camilo isaza herrera
@Atarugo

lunes, 28 de noviembre de 2016

Mujer y perro

FICCIÓN

Cuando vivía en Santa Marta, durante unos días salía de donde vivía y al llegar a la carretera principal un carro había matado una mujer que estaba trotando por la carretera. Las primeras horas uno esquivaba el cadáver, no sé si por respeto al animal muerto o porque de pronto se dañara o se ensuciara el carro. Muy pronto el cadáver se había vuelto como un tapete algo húmedo y gracias al sol y al aplanamiento que causaban las llantas de los carros y camiones que le pasaban por encima, en un par de días, la antigua mujer era como una placa seca que pisaban todos los carros que transitaban por el lugar. Después de varias semanas la placa se desapareció sin mayor drama o despliegue noticioso.
Esta mujer tenía ojos, podía tener hijos si era hembra, comía, dormía, extrañaba a otros perros, a otros animales y hasta a algunos humanos.

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REALIDAD

Cuando vivía en Santa Marta, durante unos días salía de donde vivía y al llegar a la carretera principal un carro había matado un perro. Las primeras horas uno esquivaba el cadáver, no sé si por respeto al animal muerto o porque de pronto se dañara o se ensuciara el carro. Muy pronto el cadáver se había vuelto como un tapete algo húmedo y gracias al sol y al aplanamiento que causaban las llantas de los carros y camiones que le pasaban por encima, en un par de días, el antiguo perro era como una placa seca que pisaban todos los carros que transitaban por el lugar. Después de varias semanas la placa se desapareció sin mayor drama o despliegue noticioso.

Este perro tenía ojos, podía tener hijos si era hembra, comía, dormía, extrañaba a otros perros, a otros animales y hasta a algunos humanos.

lunes, 24 de octubre de 2016

Mi tío Rafael

Rafael llegó con un cuarto de hora de anticipación a las oficinas de la Hidroeléctrica de La Miel para una reunión que habría de empezar a las nueve de la mañana de algún día del final del siglo pasado. Para su sorpresa los tres colegas no llegaron y le fue preciso procurarse algún transporte de vuelta hasta su Manizales del alma donde estaban su hogar y oficina.

Ese día salió de su casa a eso de las cinco de la mañana porque quería honrar la palabra que había comprometido y de paso seguir prestando los servicios de consultoría que lo distinguían como uno de los ingenieros industriales más reconocidos de la región; no por eso tenía los negocios más jugosos en los que seguramente estaban caldenses “ilustres” como Juan Llano, Omar Yepes, Víctor Renán Barco y tantos otros.

Todo iba de trámite hasta que habiendo superado el municipio de Norcasia, su carro empezó a botar humo cuando de un momento a otro se formaron las llamas que alertaron a Rafael para sacar su computador, su maletín y el extintor que vació sin suerte. Solidariamente los locales le ayudaron a apagar el incendio del carro que quedó destrozado.

Con suficiente ayuda para halar las latas chamuscadas, las orillaron para que no estorbaran y luego de agradecer toda la ayuda recibida emprendió camino a pie, hacia su destino. Un poco más adelante vio que venía una volqueta enorme, como las del Cerrejón, y le extendió su brazo a manera de solicitud de aventón cuando vio que la mole empezó su proceso de frenado y unos cien metros adelante se detuvo totalmente.

El conductor le permitió montarse en el colosal estribo y como esas volquetas no tienen cabina para el acompañante, Rafael, mi tío, metió la cabeza por la ventana para evitar el viento y los bichos. La volqueta terminó su trayecto un kilómetro antes de llegar a las oficinas de la Hidroeléctrica de la Miel y decidió volver a caminar para cumplir con su cita.

A los pocos metros pasó un bumangués en su carro y lo recogió para lograr llegar quince o veinte minutos antes de la hora acordada.

Con una buena cantidad de sentimientos encontrados volvió a Manizales para coordinar la recogida de lo que quedó del carro y para seguir trabajando en lo que sabe hacer con rigor y pasión. Hoy, a sus setenta años, sigue llegando a sus citas con la suficiente anticipación y así practica el profundo respeto por los demás que no menciona tanto pero que con sus actos deja en evidencia.

domingo, 23 de octubre de 2016

Los Bomberos

Un gigante camión de bomberos con sus luces y su sirena retumbaba por la Avenida 82 bordeando el Centro Comercial Andino hacia el occidente. El trancón era monumental como usualmente pasa en las horas pico de una noche de sábado. Los conductores que protagonizaban esta usual debacle se dejaban afectar medianamente ante la estruendosa señal de urgencia del servicio que nos inventamos para salvar vidas y cosas cuando se van a chamuscar.

Un taxista y el piloto de un Volvo nuevo, quienes evidentemente veían el intento apesadumbrado de la imponente máquina por abrirse paso, llegaron a la boca calle de la carrera 12 y con cierta duda irresponsable intentaron continuar su marcha en contra del afán de los bomberos. Finalmente la sanción social hizo que pararan y los héroes pudieron avanzar para encontrarse con lo mismo en las siguientes cuadras.

La tragedia que iban a atender, si no era una llamada de broma, logró sus cometidos de muerte y destrucción que habrían podido evitarse si el camión hubiera podido andar a un mejor paso.

Uno podría concluir que el taxista, el del Volvo y los demás conductores de esta escena son unos inconscientes patológicos pero a mi manera de ver la conclusión sería facilista y descarada. Yo también tengo la culpa de que ese carro de bomberos se haya demorado.

Vivo a dos cuadras del lugar y todos los días observo con indolencia las catastróficas afectaciones de tráfico que causan el Andino, el Retiro, el Atlantis y todos los demás negocios que hay en esta zona. Es admirable que los emprendedores prósperos estén sacando adelante sus negocios pero se les olvidó incluir unos costos fundamentales en el modelo con la anuencia cómplice de la Administración Distrital que otorgó licencias y permitió el crecimiento desordenado de una de las zonas comerciales más ricas del País.

La estructuración de cualquiera de estas empresas, debería haber comprendido inversiones estratégicas privadas en planes de manejo de tráfico y de cientos de externalidades que era obvio iban a generar. El problema es que los negocios habrían sido mucho menos rentables en el corto y mediano plazo y la adicción al dinero y a la comodidad prefiere el retorno rápido.

Cuando alguien va a entrar al Andino con su paraguas mojado hay personas en las entradas dando unas bolsitas para que no haya goteos en los suntuosos pisos de este templo así como podría pasar en las iglesias cristianas y católicas que, en el nombre del Cristo, también agobian la paz de los barrios con sus externalidades negativas así como lo hacen los comerciantes izando el heraldo de la prosperidad económica general. El costo de estos plásticos debe ser elevado pero parece ser razonable porque sirve para proteger el negocio de puertas para adentro; ¡afuera que se queme lo que sea!

viernes, 21 de octubre de 2016

Carta para el presidente de McCann Colombia

Hola Álvaro: para empezar quiero agradecer la atención comprometida que hemos recibido de Catalina desde que estuvimos en tu oficina.
También vale anotar que esta carta la escribo a título personal sin comprometer a Camila.
Ahora bien, desde ese 13 de octubre hasta hoy hemos hecho varios papeles y formatos, en un momento tocó cambiar uno de los formatos debido a los cambios administrativos y de procedimientos de McCann y hubo una demora considerable en la expedición de la OC. 
Estamos cerca de poder radicar la cuenta de cobro y Catalina nos cuenta que ahora se instauró un nuevo procedimiento según el cual hay que levantar un acta entre ella y Latam y hasta que la aerolínea no firme no podremos radicar la cuenta de cobro. Ella muy amablemente está tratando de sacar ese trámite adelante lo más pronto posible.
Siendo así, llevamos más de cinco semanas haciendo el trámite para radicar la cuenta de cobro. Si bien nos va, vamos a lograrlo al cumplirse la sexta semana desde que McCann se comprometió a pagarnos lo que nos debía, en tu oficina.
Otra vez estamos teniendo mala suerte, como cuando hubo una serie de errores que nos llevaron a perder una expectativa de ingreso que fue creada por representantes de McCann y que por no haber sido canalizada a través de los mecanismos legales vinculantes, nos dejó a nosotros, debido a que confiamos, ante una obligación que carecía de mecanismo legales para ser exigida lo cual no quiere decir que no existiera.
Lo anterior no obsta para seguir afirmando que McCann incumplió un pacto de buena voluntad en el que nos habían dado la noticia de que haríamos cuatro capítulos. Finalmente y con los argumentos jurídicos de su lado nos cancelaron y no tuvieron la delicadeza de ofrecer un reconocimiento por el incumplimiento de la palabra que habían empeñado sus agentes. Accedieron, eso sí, a pagar el capítulo realizado y no tuvieron en cuenta, tampoco, que habíamos hecho un ensayo gratis, bajo el entendido que nos habían notificado la aprobación del piloto de cuatro capítulos. 
Definitivamente los argumentos jurídicos están del lado de McCann y ello se suma a otro evento de mala suerte cuando solicité una copia del capítulo que habíamos grabado y la respuesta fue una negativa aduciendo que Latam creía que no era conveniente por aspectos jurídicos.
Ahora lo único claro, desde lo jurídico porque desde lo moral hay mayores deudas, es que McCann nos debe un dinero y esa deuda está formalizada en la OC.
En este contexto le solicito a McCann que tome todas las decisiones conducentes a que nos paguen de manera inmediata el dinero y si ello implica que todos los formatos y procedimientos no estén como los auditores los esperan, hagan una excepción y agilicen un pago que por razones obvias debería hacerse con celeridad.
Igualmente solicito que si McCann tiene una de esas políticas de pagarle a sus proveedores después de varias semanas de radicada la solicitud, en esta ocasión hagan una decente excepción.
Alvaro, cuando hablábamos ese día en tu oficina nos contabas que McCann no era como yo proponía según la percepción de algunos sobre la industria publicitaria, que estábamos ante la "mala suerte", y respeto tu opinión. La mía está permeándose por una sucesión de eventos de mala suerte que en una inteligencia promedio como la mía serían suficientes para generalizar una conclusión no grata sobre la integridad de la organización que lideras.
Sería un placer seguir intercambiando ideas sobre este y otros asuntos.
Seguimos conversando y 

gracias

º

camilo isaza herrera

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martes, 10 de mayo de 2016

Un juego de mesa para conversar de política en las familias



En muchas familias hay temas censurados. Hay recuerdos como el de esa vez en que el tío Jaime (santista) y el tío Ricardo (uribista) empezaron a hablar sobre las “grandes e innegables” diferencias entre los gobiernos de sus dos políticos y luego de un rato empezaron a subir la voz hasta que de un momento a otro Ricardo se paró de su silla intempestivamente gritándole a Jaime que “por eso es que estamos como estamos” por “gente como Usted que no entiende la realidad”, de hecho por eso es que Jaimito es un mariguanero, porque con ese Papá … yéndonos bien ahí se acabó la furrusca y alguna matrona de la familia hizo un chiste que salvó el momento.

Quedó claro, eso sí, que en esa familia mejor no se habla de política y tampoco de religión porque la abuelita Gloria y el tío Jacobo se van a sentir profanados en su fe, ni de fútbol porque el tío Armando no aguanta que hablen mal de Millonarios y mucho menos del Real Madrid. Pero yéndonos mal, la cosa acaba como el pasado fin de semana que es de los más violentos del año, en el que hermanos, como Jaime y Ricardo, se matan delante de su Mamá a manera de regalo para celebrarle el Día de la Madre.

Precisamente este lunes festivo en la tarde estaba en una celebración de Día de la Madre y luego de comer un delicioso tamal con chocolate, pan de yuca y queso, me ofrecí a lavar la losa. Con quienes estaban en la cocina, unos secando, otros trayendo platos sucios, empecé a explorar las razones por las que en muchas familias no se puede hablar de política. En cuanto al diagnóstico dijimos las cosas obvias, que los unos son muy pasionales, que los otros no toleran, que nos encanta tener la razón y estamos dispuestos a pelear por tenerla, también que en esas conversaciones algunos aprovechan para vengarse de guardados del pasado, pero salió algo que me pareció novedoso y es que pareciera que en una charla de una hora ambientada por un tamal con chocolate queremos llegar a la solución de todo el problema político.

De alguna manera es un afán bienintencionado de tener un mundo mejor el que nos altera porque nos preocupa, nos da MIEDO, que las cosas no vayan bien en el País ni en el Mundo y nos metemos en la fantasía de que si convencemos a los comensales de tamal de que, por ejemplo, Uribe es mejor que Santos, al siguiente día hábil todo va a funcionar mejor en el Congreso, en el Gobierno y en la economía.

Ahora bien, el martes de la semana pasada estuve en una tertulia en la que conversamos sobre el humor en el proceso de paz y me llamó la atención que con unas reglas mínimas, algunos elementos simbólicos como un chipote chillón para llamar a la calma y un hilo conductor, incluso entre desconocidos con ideas diversas, puede haber una conversación agradable y sin peleas.

Volviendo a la lavada de platos, cuando me estaba secando las manos, se nos ocurrió que debería existir un juego de mesa en el que con tablero, fichas, dados y unas tarjeticas, o algo así, las familias pudieran sostener conversaciones políticas, asegurándose de que el intercambio de opiniones no vaya a causar un agarrón como el de los tíos Jaime y Ricardo.

Si a alguien se le ocurren ideas para inventarnos este juego, qué tal si nos ponemos una cita para conversar; yo me encargo del tamal y su mercé del chocolate.

camilo
Juego de Política
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M: 3213395921

lunes, 1 de febrero de 2016

Siguen parando el tráfico así no sea el Presidente de la República

Hoy en la carrera séptima con calle 77 a las 2:10 PM







jueves, 21 de enero de 2016

Derecho de Petición a la CAR sobre la Reserva Van Der Hammen



Estoy adelantando un proceso de aprendizaje porque creo que se debe proteger la Reserva y este es el primer derecho de petición que me contestan sobre el asunto.