lunes, 1 de junio de 2026

Juan Manuel Santos Calderón


Luego de desafiar la confianza de su jefe, implementó el proceso de negociación para la desmovilización de las FARC, que fue ponderado internacionalmente y reconocido con el Nobel de Paz.


Ahora el país se debatirá durante tres semanas entre dos fuerzas que halan fuertemente hacia su orilla. Sería predecible que va a haber confrontaciones familiares, entre amistades y si nos cuidamos como sociedad, no escalará el disenso político ni a las manos, ni a las armas.


Juan Manuel Santos es, en parte, uno de los grandes antecedentes de este momento. Su gestión fue determinante para que un ex guerrillero sea presidente. La actual crispación podría ser asumida por él como un mero Nobel de Paz, dando mensajes de reconciliación o, además de eso, podría asumir una posición entre las dos posibilidades de Estado que están frente a quienes votarán en la segunda vuelta.


También podría recordarse como líder político, tal como lo siguen haciendo Gaviria, Uribe y Samper, y asumir una posición clara, darle un referente a quienes lo escuchan. Incluso podría ser decir que votará en blanco, pero el silencio de Santos no honraría lo que él mismo describe como su legado. Ya veremos y ojalá fuera una aparición en asocio con Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, Elena Ambrosi y tantas personas que trabajaron sin parar para firmar el acuerdo.